Un Flâneur en el siglo XXI

“Flâner” fue un término muy especial durante el siglo XIX en Francia. Se les atribuía a las personas callejeras y que se paseaban, sin rumbo y sin objetivo por la ciudad luz, París. El flâneur era, ante todo, un tipo literario, un callejero que supo contemplar, comprender e interpretar la ciudad, la vida. Eran unos observadores atentos y curiosos que se empezaron a volcar a las calles luego de la aparición del alumbrado público. Los poetas escribían lo que sentían de esas ciudades y sus realidades.

En esa figura del flâneur se inspira “Ícaro”, el video de la agrupación Keppler, que tiene más cara de cine (por su exquisita factura) que de videoclip. En “Ícaro”, aparece una especie de flâneur pero en una ciudad contemporánea y cosmopolita como Toronto: millones de habitantes, metro, calles atestadas, soledad, frío, melancolía, subsistencia, y por su puesto: arte.

Este Ícaro, sin embargo, se aleja de la mitología griega y se reinventa en la ciudad moderna reencarnado en un niño músico. Un niño que ante los problemas decide apropiarse de la noche y salir a callejear expresando todos sus sentimientos de melancolía y tristeza. Un niño inmigrante que se rebusca la vida en una ciudad ajena y prestada.

Con un sonido medio gruncheto, medio clásico y medio retro, gracias a los rasgueos de guitarra, al envolvente sonido del bajo y los amplificadores de tubo, “Ícaro” fue la primera canción compuesta por Keppler y hace parte de su álbum Espacios Efímeros: una tonada circular, elíptica y que siempre vuelve al mismo lugar. Y eso se refleja en la narrativa del video: un niño que no le teme a volar a pesar de que el sol le puede quemar sus alas.

El video fue grabado en la ciudad de Toronto con una exquisita factura que se asemeja a la textura del cine. Su director fue Arboleda que, a su vez, es uno de los integrantes de Keppler (quién mejor, entonces, para interpretar y leer las sonoridades de un grupo que alguno de sus miembros).

Arboleda estaba estudiando cine documental en la ciudad canadiense y, por esos días, un fan de la banda, quien también andaba en Toronto, se le acercó y   decidieron grabar el video de “Ícaro”. Desde el inicio, la idea era que el video no fuera con un final trágico.  Más bien, el concepto, era volver esa figura del Ícaro, un héroe. Normalmente, a los niños, se les predispone y se le cortan las alas, aquí fue al contrario. Hay tensión constante: salir a la calle a tocar, discusiones con la mamá, estar en un país ajeno, esas ganas de volver a la tierra, cumplir los sueños y sobre todo hay una exaltación al artista callejero que se la rebusca para sobrevivir. Al final, queda la sensación, con la llegada de la noche, que Ícaro seguirá siendo un náufrago en medio de la multitud.

Keppler es una banda antioqueña muy joven y está compuesto por Arboleda en la guitarra y voz, Mauricio Quintero en la batería y Sebastián Restrepo en el bajo. Deben su nombre a la pasión que sus integrantes sienten por la astronomía; además, Keppler fue el nombre dado por la NASA a los planetas que iban descubriendo y que podían estar habitados. Su propuesta estética es muy interesante, ya que va más allá de lo sonoro y busca en lo gráfico y en lo audiovisual complementarse y potenciarse.

Los integrantes de Keppler están convencidos de la importancia del video clip en un proyecto musical. Para ellos un video es una pieza artística de mucho poder y que no se limita sólo al plano publicitario. Por eso todos sus videos tienen una base conceptual y narrativa muy bien lograda, además de una exquisita factura.

 

Felipe Barrientos

Realizador Audiovisual de Punto Link, docente universitario. Investigador, gomoso y curioso del video musical criollo. Creador del portal educativo audiovisual www.lavideocasetera.com y colaborador de www.todoloquehay.com

  • hombrecasette@gmail.com

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