SOLO VALENCIA Y LAS COSAS QUE LO HAN TRAÍDO HASTA AQUÍ

Oficio y propósito, eso ha sido la música para Solo Valencia. Ya ha pasado un buen tiempo desde que supo que dedicaría su vida a escribir canciones, a construir un sonido que revelara los caminos que ha decidido recorrer en la vida.  “Yo veo esto de la música también como un proceso de realización personal” expresa, “es algo que yo quiero hacer todos los días, como un oficio por medio del cual me voy realizando, me voy expresando y me voy conociendo y voy encontrando la manera de servir y de hacer”. Hay algo de liviandad en su música y en las palabras con las que intenta explicarla. Tal vez, esa ingravidez proceda de un ejercicio honesto, intenso. A lo largo de su vida, se ha internado en una búsqueda que expone su humanidad y al hacerlo, le permite comunicarse muy de cerca con quienes lo escuchan.

Solo Valencia comenzó cantando en festivales estudiantiles y su interpretación de la recordada canción de Ekhymosis, fue la que le otorgó su apodo de colegio, el mismo que ahora es su nombre artístico. Aquella canción fue también la que le abrió las puertas a la música, a la decisión de contar su vida en canciones. Desde aquella interpretación, se vinculó a diversas agrupaciones en el colegio y desde ahí, con diversos ritmos que le darían un acento especial a su propia exploración sonora. Luego del colegio estudió dos años canto lírico en la Universidad Eafit y emprendió un viaje a la capital para dedicarse al jazz mientras experimentaba la aventura de vivir en soledad, descubrir una ciudad desconocida y encontrarse con historias, personajes y sonidos que habrían de moldear su carácter y su música.

La geografía ha marcado también el mapa sonoro de Solo Valencia. En Medellín había emprendido una propuesta con su banda Gyros; Bogotá le permitió un contacto cercano con el jazz; y la selva amazónica, en el Brasil profundo, le otorgó tiempo y silencio para que su voz comenzara a expresarse con un sonido que sintiera propio y original. Ya para entonces había vibrado con los grandes de la salsa, se había deleitado en la cadencia del bossa nova, había apreciado el sello de los grandes del rock argentino y había leído a Fernando González, a Pessoa, a Herman Hesse y otros tantos. Esas músicas, esas palabras y otras tantas historias son lo que él mismo define como “las cosas que me han traído hasta aquí” y este recorrido aún no llega a su punto final.

En su producción hay ya cuatro álbumes: a “Somos un mandala” le siguió “Bien Vivo”, luego llegó “Canciones de la selva” y finalmente “Dar”, que tiene también un DVD con canciones en vivo. Su música se encuentra en las redes y su canción “Vapor” ya fue viral en spotify.  También “Dar” fue catalogado como uno de los álbumes más importantes de 2017 según el periódico El Colombiano. Entre tanto, Solo Valencia busca ahora que su proyecto se expanda y suene fuera de Medellín y de Colombia. Realizó una gira por Chile como parte de la Convocatoria “Plan Anfitrión” de la U.S.M. (Unión del Sector de la Música), además se dispone a llevar su sonido a países como España y México y prepara versiones en portugués de dos de sus canciones con el ánimo de abrirse un lugar en Brasil, un país que está muy cerca de sus afectos.

Fiel a su sonido, Solo continúa en su propósito. “Lo que me parece una verdadera ganancia en la vida es crecer con un propósito” dice y lo cierto es que los tiempos que corren están teñidos de toda la fuerza que lo habita, ya lo dice él mismo en “Dar”, la canción que da título a su más reciente álbum: “Este momento que se escapa de mí no pasará sin antes llevarse mi grito diciendo: Aquí estuve y viví”.

Maísa Galvis

Comunicadora Social – Periodista de la U de A. Magíster en Literatura de la UPB. Realizadora de U.N. Radio

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