Sobre el registro de las obras musicales ante la Dirección Nacional de Derecho de Autor

Por: Mónica Zuluaga / monicazuluagamusica@gmail.com


Cuando escucho expresiones como: “el problema es que yo no tengo mis canciones registradas, entonces me las van a robar“, siento una especie de alivio, porque sé que podré dar una respuesta esperanzadora a este trágico temor. No porque no exista el riesgo de que infrinjan nuestros derechos de autor, sino porque este riesgo no está asociado a que no tengamos nuestras canciones registradas. Vamos a explicarlo.

Quisiera que nos concentráramos en el registro de obras musicales: qué es, para qué sirve y qué pasa si lo omitimos. Empecemos por entender lo que indica la normativa colombiana respecto al registro de obras protegibles por el derecho de autor.

Derechor de autorIndica el artículo 9 de la Ley 23 de 1982 que “la protección que esta Ley otorga al autor, tiene como título originario la creación intelectual, sin que se requiera registro alguno. Las formalidades que en ella se establecen son para la mayor seguridad jurídica de los titulares de los derechos que se protegen” (resaltado fuera de texto). En este sentido, el primer concepto fundamental que debemos tener en cuenta es que el derecho como autores sobre nuestras creaciones intelectuales, nace desde el momento en que las creamos; esto significa que nada ni nadie debe declarar que somos los autores de algo para considerarnos como tal; basta con el acto mismo de crear, para que los derechos sean nuestros. Por lo anterior, el hecho de registrar o no registrar nuestras obras, no nos pone en mayor o menor riesgo de que infrinjan nuestros derechos.

Este criterio es diferente en relación a otros tipos de derechos de propiedad intelectual -como las marcas o las patentes-, en los cuales el registro es absolutamente necesario para constituirnos como titulares o dueños de los mismos.

Ahora bien, aunque el registro de derechos de autor no es obligatorio, es recomendable en tanto que le ofrece a los autores cierto respaldo y seguridad sobre sus derechos frente a terceras personas.

El registro de derechos de autor consiste en la inscripción de las obras protegibles, en los archivos oficiales del Estado y tiene, según la ley, dos finalidades básicas:

1. “Dar publicidad al derecho de los titulares y a los actos y contratos que transfieran o cambien ese dominio amparado por la ley.
2. Dar garantía de autenticidad y seguridad a los títulos de propiedad intelectual y a los actos y documentos que a ella se refieren.”

En otras palabras, registramos nuestras canciones para que las demás personas sepan que somos sus autores (finalidad de publicidad), y para tener una prueba a nuestro favor sobre este hecho (finalidad probatoria).

En Colombia, el registro de obras es gratuito y puede hacerse en línea a través del sitio web de la Dirección Nacional de Derecho de Autor. Si bien es un trámite sencillo, requiere que tengamos claros los conocimientos básicos para diligenciar la información de manera correcta.

El registro se certifica a través de un documento por el cual se presume que somos los autores de nuestras obras y que tiene validez probatoria en un eventual pleito al que tengamos que enfrentarnos en esta materia. Adicionalmente, para afiliarnos a las sociedades de gestión colectiva e incluso para participar de algunas convocatorias de entidades de fomento y convenios especiales, nos pueden exigir contar con el registro de nuestras creaciones. Este registro implica un trámite sencillo que nos entrega importantes beneficios, pero que algo nos quede claro: no significa que con el registro tengamos un derecho que sin él no tendríamos.

Mónica Zuluaga
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