SICOTRÓPICO ESTELAR: UN DISCO GALÁCTICO, A LA ORILLA DEL MAR

La Fragua Band estrenó Sicotrópico Estelar, un disco que despliega un viaje hacia una enérgica atmósfera sonora que expone la riqueza y el concepto artístico de la agrupación: reinventar la relación que tienen con sus raíces y los sonidos autóctonos del trópico y el caribe, incorporando además, la potencia y la fuerza del rock.

Deja, Orisha, Maria Juana, Cuídame, Oye, La Bruma del Mar, En La Sierra y Barco son las ocho canciones que encontraremos en esta producción discográfica que transita entre lo tradicional y lo contemporáneo y que retoma, además, algunos recursos sonoros de la salsa, el calipso, la cumbia, el reggae y otros géneros musicales que consideramos cálidos y de espíritu festivo. Así construyen su universo musical. Son un paisaje exótico a la orilla del mar.

En este disco, La Fragua reafirma su personalidad, se arriesga y no teme a la mezcla. Desde su narrativa nos presenta la vida como un baile memorable, intenso y efusivo. Incluso, a pesar de que Barco es una canción que Daniel Velásquez, el vocalista, creó como una metáfora sobre la muerte de su madre y las luchas personales que derivaron de esa experiencia, en ésta canción la tristeza se transforma en un motor de cambio. Es un soundtrack para tomar decisiones.

En esa misma línea está En La Sierra, en ella se aborda la soledad, hay contemplación, evocación, y una invitación para refugiarse en sí mismo y en los recuerdos de una vida en parajes y escenarios que en algún momento hicieron grandiosa la existencia. Es vitalidad y optimismo, a pesar de la nostalgia.

La Fragua es versátil y sabe bien cómo foguearse por diferentes matices y acertar en esa aventura musical. De ahí entonces que encontremos composiciones reflexivas como las anteriores, o más frescas y enérgicas como Oye, Maria Juana o Deja, siendo esta última una colaboración en la que la agrupación Radiocaliente, con su ritmo y rimas provocativas, imprime su estilo urbano, lleno de fuerza y contundencia a la pieza musical.

Este disco no es porque sí… veníamos de un viaje por Cuba, fue muy importante, nos dimos cuenta de que estábamos para algo más, teníamos alma, un sonido propio y sentíamos que ya era necesario compartirlo… no fue fácil, pero fortalecimos los lazos, nos volvimos una familia y nos metimos la idea de cultivar y cuidar nuestro sonido…así nació”,  dijo Velásquez.

Con La Finca Estudio como centro de operaciones, y el acompañamiento profesional de músicos como Adán Naranjo, Marlon Zapata y José Pablo Arbeláez, este disco dejó de ser un sueño para la banda, se vaciló, se creó y hoy por hoy se posiciona con bastante “frescura”. Tal como describen en su contraportada: “es un viaje en barco, nave y bici que empezó en África, pasó por Las Antillas, el Caribe y finalmente arribó a Colombia.

Sebastián, David, Alex, Santiago, Daniel y Fito, se dejaron llevar por ese impulso vital de trascender y materializar las experiencias que transitan por la piel. Al viajar, gestaron una entrañable camaradería y un objetivo común: juntos lograrían consolidar plenamente su proyecto musical y demostrarían una vez más que permanecer y crear con base en la vitalidad del trópico es un gran acierto. Para ellos, por fortuna, su patria sigue y seguirá siendo la música, la alegría y el mar.

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