Nano Stern y el valor de los ancestros

Fernando Daniel es su nombre de pila, pero así no lo llama ni su mamá cuando quiere regañarlo. Cuando le pregunto por el Fernando me dice que no existe, que sólo se trata de Nano Stern,  a quien yo calificaría como un músico chileno que ha recorrido un importante camino, siguiendo los pasos de la canción de autor con un estilo muy personal que viene buscando hace varios años y que hoy le permite  recorrer el mundo llevando su música y un interesante mensaje sobre el respeto y la preservación de la tradición y la historia.

Nano es honesto, tiene el pelo largo y unos ojos que dicen tanto como sus palabras. Intenta evadir la rutina de manera “casi patológica”; dice que le tiene aversión a que las cosas se repitan y el hecho de estar haciendo giras y tocando, le permite atender con tranquilidad esa necesidad de movimiento y cambio.

Cuando Nano está en casa, situación que no ocurre mucho, disfruta de planes tranquilos; le gusta hacer asados con sus amigos y asume este espacio como un ritual: disfruta del fuego, del proceso de preparación de los alimentos, de la música alrededor y de lo sagrado de compartir la vida.

Le pregunto a Nano sobre su necesidad de rescatar lo ancestral; me dice que su postura es casi un acto antisistémico; una lucha contra un esquema social que está enfermo por la ambición, por la necesidad de lo nuevo, de darle valor a todo en función del dinero. Nano prefiere lo tradicional, prefiere la sabiduría indígena sobre las grandes innovaciones y respeta más las lenguas ancestrales que las máquinas que pueden hacerlo todo. Es un asunto de respeto, dice Nano, por los que estuvieron antes que nosotros e hicieron grandes cosas y un asunto de responsabilidad por lo que vamos a dejar para los que vengan luego.

Su formación como violinista hace que prefiera tocar acompañado de instrumentos clásicos de cuerdas. Sin embargo,  después de verlo en vivo recuerdo que es igualmente poderoso cuando toca solo con su guitarra e incluso sin amplificación. Nano prefiere las maderas y los sonidos acústicos a los “beats” de música electrónica, pero no descarta la posibilidad de explorarla en un  futuro.

Este artista está convencido de que la música sucede cuando se toca, más que cuando se le da play en un disco o en un video, por eso ha decidido tocar tanto, compartiendo incluso recitales con Jorge Drexler e Inti Illimani.

Como una expresión de su profundo romanticismo, Nano ha lanzado un disco en vinilo y como parte de la celebración de los 10 años desde su primer álbum, ha puesto a la venta un cancionero con 40 de sus canciones y acordes originales. Para hacer más fácil la tarea, ha montado varios videos cantando los temas con especial enfoque a sus manos y a su guitarra; esto es casi como un tutorial para tocar la bella música de Nano y compartirla.

Stern se escucha tranquilo y feliz de volver a Colombia; dice que la canción de autor le ha permitido conocer grandes amigos como Pala, Marta Gómez y todo el equipo de Barrio Colombia, de quienes solo tiene cosas bonitas por contar. Viene con un disco nuevo, con giras en América y Europa y con la serenidad de ir haciendo las cosas “pasito a pasito”, como dice.

Monica Zuluaga

Cantante y compositora de Medellín. Abogada especialista en derechos de autor para artistas y propiedad intelectual. Tallerista y conferencista. Miembro del comité directivo de la Agremiación de músicos de Medellín (USM) y Socia Fundadora de GrupoCrea: soluciones jurídicas para creadores.

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