LOS PANGURBES Y EL SONIDO DEL CIUDEBLO

Las “galembas”, galerías o plazas de mercado, como se conocen en diversas partes del territorio, son el mejor escenario para encontrarnos con la inmensa riqueza que viene de lo rural, y no solamente en materia de productos del campo, también están los sabores y saberes, las “plantas milagrosas”, las alcancías de barro, los acentos y la gente bonita, la que hace rebaja, la que da encima o ñapa, los que cuentan las propiedades de los alimentos y las plantas, los que dicen cómo preparar lo que venden, con los que se habla de cómo está la lucha en  “la tierrita”.

Éste es un encuentro necesario, humano y profundo, así sea corto, entre lo urbano y lo rural, sería un punto de partida en la espiral sonora de este universo de sonidos que son “Los Pangurbes”.

Nos ubicamos en esta primera vuelta de espiral en Popayán, los “patojos” llaman al indígena que llega a la “ciudad blanca” como “Panguano”  y de esta palabra hibridada con el nombre que tenemos los habitantes de la urbe, surgen “Los Pangurbes”.

Estos ciudadanos del pueblo le dan el nombre de El Ciudeblo, a su primer trabajo musical, en palabras de su director Nicolás Peláez, “no queremos que nos identifiquen como de Popayán, ni del Cauca, ni de ningún lugar específico, porque somos una banda del mundo, es parte del desarraigo necesario para trascender”; y en esa misma vuelta queda claro que con su música pasa igual, los matices que la hacen le permiten transitar libremente entre la tradición y lo moderno, entre el interior y el litoral.

El Ciudeblo en sus sonidos y especialmente en sus letras, habla de una reconfiguración del territorio, en busca de hacerlo más incluyente y con otro horizonte en su multiculturalidad, desde la alegría negra y mística del Pacífico, hasta la malicia indígena en las montañas, y el recuerdo blanco de la memoria. Todo se revela en el mensaje que desde adentro propone su narrativa musical.

En “Los Pangurbes”,  la tradición y lo popular se barnizan de poder y dignidad, se devela una visión y una voz joven y por demás necesaria frente a los temas sociales actuales: lo cotidiano, la chiva,  el desplazamiento de losterritorios afro del Pacífico, la segregación del indígena y otras circunstancias que atraviesan con dolor buena parte de nuestra geografía están relatadas aquí con su música.

El Ciudeblo tiene diez temas originales compuestos por Nicolás Peláez, alma y cabeza del grupo, así mismo el freestyle de el Culebrer  que es autoría de Esteban Aldana el baterista, y dos temas, Los Monos, del folclor Patiano y Neptolio de Augusto Lozano, con adaptaciones y arreglos propios, buscan llegar más allá de la fusión y rescatan aires como el bambuco patiano; cuando pueden, ponen de presente la Chonta y sus espíritus.

“Los Pangurbes” con sus instrumentos bañados en guayacán, chonta guapireña y oro quibdoseño, van y vienen sacando las raíces de esos orígenes, interpretando las ancestrales y aún presentes luchas de los territorios donde crecieron, enfrentando la “trifulca sonora” y dándole vuelta a la sabrosura del “sancocho sonoro” que llevan a cada escenario.

La última vuelta de la espiral nos pone frente a una agrupación que crece; y prueba de ello es que ganó la clasificatoria zonal de Bogotá, del Festival Petronio Álvarez 2018, y unas semanas después estará en los Showcases del Bomm (Bogotá Music Market) en busca de una oportunidad por ampliar horizontes sonoros en la nación y llevar muy pronto toda su potente sabrosura más allá de las cada vez más inexistentes fronteras.

Tailo Díaz Piraquive

Productor de medios audiovisuales, Gestor Cultural y Diseñador gráfico, Director, Realizador y Conductor radial del espacio “3 Mares” en UN Radio, Presentador y Productor invitado de “Radiofonías” en UN Radio.

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