Giovanni Oquendo: un artista anfibio

Giovanni Oquendo nació el 10 de abril de 1969 y murió el 21 de septiembre de 2005. Tenía 35 años. Su vida transcurrió en el barrio Castilla de Medellín. Bajista, escritor –poeta y dramaturgo– dibujante y pintor. De una creatividad desbordante, Oquendo estuvo entre los fundadores de Desadaptadoz, –la banda punk de Medellín que en 2017 cumplirá 30 años–; y fue, al decir de Carlos Bravo, un poeta anfibio, un hombre que tenía doble personalidad: “en la luz era el hijo, hermano, estudiante normal, nada vulgar y en las noches, el poeta del abismo, de los despeñaderos”.

Los editores Marco Sosa y Carolina Romero lanzaron este año 2016 Manifiesto punk tercermundista y otras blasfemias de Giovanni Oquendo, un libro publicado por la editorial y librería bogotana La valija de fuego, “el más vendido en el stand de la Asociación Colombiana de Libreros Independientes” de la Feria del Libro de Bogotá.

El proyecto surgió cuando Sosa encontró accidentalmente el “Manifiesto punk tercermundista” de Oquendo, y pensó hacer un fanzine con él. Pero al continuar la búsqueda descubrió que durante los últimos años de su vida, Oquendo había compuesto, además de canciones para Desadaptadoz, poemas y obras de teatro, merecedoras de una publicación. Fue así como el proyecto inicial de un fanzine viró en este libro, “fruto de un trabajo que sobrepasa nuestra editorial y que se debe en gran medida al entorno punk que le fue cercano a Giovanni”, como me contó Sosa, en una edición cuidada en la que el lector encontrará cinco secciones, la nota de los editores, un estudio de Carlos Bravo con datos biográficos y un análisis de la producción de Oquendo, y una selección final de imágenes del punk de Medellín de 1982 a 2003.

Las secciones son las siguientes: la primera, “Rodrigo D.”, es un ensayo breve con el que Oquendo le dispara a Víctor Gaviria: “Un cineasta con vista de carroñero [que] comprende que era el momento, que además de cocaína se podía exportar porno miseria del tercer mundo”. La segunda y la quinta secciones, “Tragando gargajos” y “Sábana de pordiosero”, reúnen una selección poética del Oquendo noctámbulo que escribía poemas con dosis de dolor y lucidez, en los que la inconformidad, la resistencia y la desobediencia están presentes, en contravía del encasillamiento, la subordinación y el sometimiento. La tercera sección, “Qué hastío”, es una obra para teatro que no ha sido puesta en escena, en la que se recrea la línea central del planteamiento anarquista: un joven desobedece las intenciones institucionales de sus padres, de un maestro, de un cura y de un militar. La cuarta sección contiene la pieza que itera el título del libro: “Manifiesto punk tercermundista”. En este, Oquendo compuso un decálogo de doce reglas para los punkeros, que llamó “pétalos de veneno”; el primero reza: “Anarquía a la anarquía para los anarquistas”, y el último, “Nadie debe pensar por nosotros, como dice Eskorbuto ‘prefiero vivir como un cobarde a morir cobardemente’”.

Fiel a sí mismo como pocos, Oquendo, apodado Sid Vicious, tenía una escritura sincera y honesta, descarnada y profunda. En el poema “The Best” logró, me parece, legarnos un autorretrato que podría ser el de muchos otros: Soy un ser de finales del siglo XX,/cambalache como dice el tango,/de la época de salsa y rock’n’roll.//Sí, soy de la época de Pablo Escobar, Bareta, Punk, Cocaína y María Auxiliadora.//Soy de ese tiempo lejano/de jóvenes extremadamente violentos,/radicales en sus actos, feroces y altaneros,/soy parte de esa camada/de muchachos que en los ochenta caminaban alegres por Medellín/como amos y señores de la ciudad.

 

Mateo Navia Hoyos

Exintegrante del Teatro Oficina Central de los Sueños y del Teatro Matacandelas. Filósofo, Magíster en Historia y Candidato a Doctor en Historia. Colaborador de A Teatro Revista.

  • ultimaletra@gmail.com

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