Elaboremos el Rider sonoro paso a paso

(Generalidades, Cap. 1)

Autor: Uber Vélez Palacio* / ubervelez@gmail.com 


El rider, ese famoso documento que a veces escribimos como “raider”, creyendo hacer alusión a un dibujo aéreo de una agrupación, será el tema de estos cinco próximos capítulos. Es la herramienta que conecta al cliente con el artista, pasando por la interpretación de diferentes áreas y personal idóneo.

Para ser justos con lo intrincado de su peso en la negociación, haré un seriado sobre el tema e iniciaré con lo más relevante en este capítulo: una descripción liviana de este importante documento dinámico.

¿Qué es el rider? Término proveniente del argot legal inglés y americano para describir un legajo de hojas adheridas a un contrato, como notas de ese contrato (la famosa letra menuda). En muchos casos aclara, agrega, elimina, condiciona o simplemente recalca la importancia de algo dentro de la contratación.

¿Para qué sirve? Para proteger los acuerdos firmados en el contrato, blindándolos con evidencias tangibles, cotejables al seguir el rider como directriz de acciones o como lista de pedido. En muchos casos puede ser la llave que abre o cierra puertas. Hay que cuidarse de usar términos que saboteen estos acuerdos al ser mal interpretados por el lector.

¿Quién lo hace? Idealmente el manager o gerente del proyecto, con el acompañamiento de las áreas aludidas en él. En el caso del sonido, se apoya tanto del sonidista y su staff como de la empresa proveedora aliada (caso poco común en Medellín). Se usan escritura, diagramas, dibujos, tablas y hasta enlaces virtuales a un dominio web (conciertos, videos, sonidos, galería de fotos entre otros). No está de más pedir asesoría a un experto en temas legales para cuidarse de la terminología en ciertos ítems.

¿A dónde va a parar? Uno nunca sabe en manos de quién cae y en el contexto de qué negociación pueda verse involucrado. Para ello es muy importante tener un protocolo de entrega, etiquetado, marcación o cualquier estrategia que deje claro el momento en el que aplicará. Suele suceder con los riders genéricos que terminan generando ruido, sin dar paso a aclaraciones en el momento o en el futuro. A veces llega a un departamento técnico sin pasar por una de curaduría de contenidos, o por un almacén, que compra sin criterio alguno diferente a lo escrito, inclusive llega al escenario sin pasar por la bodega.

¿Es estándar o hay versiones? Cada concierto es tan particular como los componentes de éste. No siempre tendremos el proveedor, el recinto, el entorno, los recursos, la gente y los ánimos de otras ocasiones. Así que si cambia algo, cambia el contrato, cambian los componentes y lo más probable es que cambie el rider.

¿Qué aspectos abarca el soundrider? Bueno, siendo sensatos, todo lo que tenga que ver con el sonido y la amplificación, nada más. Los demás aspectos como acomodación, traslados, hospitalidad local y tránsito, “catering” y alimentación, rutinas médicas o deportivas entre otros pedidos, han de ser tratados por un experto en su área, dictados al manager y discutidos para ser o no incluidos en el rider final. Algunos aspectos heredados por el soundrider son el diseño de stage (escenario), backstage (camerinos y áreas extra escénicas), estructuras soporte de sonido y luces, iluminación y artefactos para efectos especiales.

En nuestro próximo capítulo abordaremos entonces el paso a paso, iniciando con el Stage Plot como la herramienta más popular de todas: luego vamos con el Input y así. Agradezco sus aportes y comentarios.

¡Nos leemos!

Ilustración: Susana Moncada / @suxiyaco

Uber Vélez Palacio
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